U.N.A.M. Sin Prejuicios

U.N.A.M. Sin Prejuicios
Poder.
Por: Clavícula Nox

Si de algo estoy seguro, es que las fuerzas del universo se encuentran en constante atracción y repulsión, y más allá de ser teorías o leyes, no se puede negar que aquello que no exista en nuestro universo, difícilmente podrá existir en nuestra realidad.

Al pensar en algo, le estamos poniendo atención. Al poner atención, le estamos entregando tiempo y energía. El entregar tiempo y energía, le estamos dando un valor.

Debemos ponernos a pensar, ¿A qué le estamos dando valor?, ¿A discutir, pelear, a tener la razón?, ¿O simplemente a buscar un mundo mejor?, pero, ¿Quién realmente lo sabe?, ¿Quién sabe que es lo mejor para ti o para mi? Si lo que es mejor para unos, es lo peor para otros.

Solemos perder el tiempo en cosas que son triviales, banales y sin sentido. Y es gracias a esas cosas triviales, banales y sin sentido que se crean industrias completas, que se crean mundos y universos inimaginables e impensables.

Dar nuestro tiempo y atención, dedicarle minutos, horas y pensamientos, es dar lo más valioso que tenemos. Lo peligroso, más allá de lo limitado que tenemos nuestra existencia física o terrenal, en el aquí y ahora que es tan corto y tan pequeña nuestra estadía en esta vida, es gastar el tiempo en discusiones, en lamentos, vivir en el pasado y estar sometidos por la ira, la envidia, el cólera y la ambición.

Dice un viejo proverbio, que estar depresivo es vivir en el pasado y estar impaciente, es vivir en el futuro. Y, ¿qué tal mejor si vivimos en el presente? Si nos dedicamos a construir nuestro futuro, nuestro mañana con las obras que hacemos hoy: saludar de manera amorosa al vecino, dar un abrazo a ese ser querido porque, el día de mañana no sabemos, y lo que hicimos ayer, marcado ya quedó.

Dar poder a lo insensato, trivial, banal, que más da, le damos poder conscientes e inconscinentes: damos poder a las palabras, a los pensamientos, a las obras de los demás. Dar poder significa autorizar que algo o alguien nos pueda afectar, nos pueda limitar, nos pueda coartar nuestra capacidad de elección y decisión. Si le damos tanto poder, puede manipularnos y elegir por nosotros. Si le damos poco poder, podemos encerrarnos de tal modo que nuestro conocimiento se vea limitado y nuestras experiencias se vean encarceladas por lo que nosotros creemos, intuímos y pensamos que puede ser.

Pero entre el creer, el “pudiera”, “tal vez”, “hubiera”, “quizás”, está algo importante: el tiempo. ¿Le damos tiempo a leer, escuchar y a soportar los insultos, lo que dicen los demás de nosotros? Porque, al final del día todos hablan, y no exactamente con la cabeza de arriba.

No se trata de dar poder, sino de usarlo conscientemente: Ser objetivo, crítico y pragmático, y con la voz de la experiencia, llegará a nosotros la intuición por razón y lógica y no por un simple impulso pasional, de esos materiales que nos mantienen arraigados en los instintos básicos como el de la supervivencia y de la reproducción. ¿Están bien o mal estos instintos? Bueno, nuevamente llego al mismo punto: ¿bien para quién?

Si te dieras cuenta del inmenso poder de tus pensamientos, de tus palabras, de tus acciones, jamas volverías a ser el mismo y estoy seguro que te convertirías en el arquitecto de tu propio universo.

Ahorita me das el poder de tu atención: Me das el poder de abrir tu mente, tu lógica, o quizás me quitas poder de llegar a ti ignorándome, como ignorar al que habla sin razón en causa, como ignorar al que intenta chantajearte, como ignorar al que te insulta, como ignorar al que quiere convencerte por pasión y solo hacerte enojar, hacerte salir de tus cabales y dominar tu existencia.

¿Es eso lo que quieres?

Y eso, sin hablar de lo alineado que deben estar nuestros pensamientos, de nuestras palabras, de nuestras acciones.

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”
―Mahatma Gandhi

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